































Estrategias para manejar silencios y respuestas como “no sé”.
Preguntas y frases listas para usar.
Adaptación de actividades según cada paciente.
Orientaciones para aumentar la participación.
Checklist práctico para aplicar en las sesiones.
Elección del recurso adecuado.
Aplicación en el momento correcto.
Presentación natural de las actividades.
Adaptación a cada paciente.
Conducción y cierre con mayor dirección.
Identificación de señales de malestar.
Ajuste del ritmo de la actividad.
Orientación para pausar o detener.
Lenguaje cuidadoso y respetuoso.
Decisión sobre cuándo retomar el tema.
Revisión del motivo de consulta, síntomas y antecedentes.
Identificación de riesgos, fortalezas y necesidades prioritarias.
Definición de objetivos terapéuticos e indicadores de progreso.
Preparación de técnicas, materiales y adaptaciones.
Verificación final antes de comenzar la sesión.
Identificación temprana de señales de sobrecarga.
Aplicación de pausas, validación y técnicas de anclaje.
Reconexión corporal, respiración y orientación sensorial.
Adaptación del protocolo a sesiones presenciales y online.
Cierre seguro, registro poscrisis y plan de continuidad.



